Pragmática de la imagen fija en la publicidad:
Estructura del Discurso Publicitario
Eliseo Colón, Puerto Rico (Diálogos de la Comunicación
Edición N.27)
I. INTRODUCCIÓN
El estudio del lenguaje publicitario nos muestra un tipo de discurso con
todas las tensiones de la estética del arte contemporáneo. Esto como
asiduo lector, me llevó a la lectura de unos textos cuyos autores
estudian la publicidad utilizando unas técnicas de análisis propias de
la tradición semiótica del siglo XX. Llámese lingüística,
estructuralismo, todas esas escuelas han aportado, cada una a su manera,
valiosos estudios sobre el lenguaje publicitario. De éstos, podemos
mencionar algunos que ya son bastante conocidos: «Retórica de la
imagen», «Imagen publicitaria del automóvil», y «Sociedad, imaginación,
publicidad» todos del crítico Roland Barthes; «La denotación en los
anuncios publicitarios» de Jean Baraduc, «Estructuras sintácticas de los
textos publicitarios» de Bachala, Bentolila y Carvalho; y «Retórica de
la publicidad» de Jacques Durand. Podemos además nombrar a críticos como
Gillo Dorfles, Umberto Eco, Erving Goffman, Abraham Moles y Mauro Wolf.
En 1949 el lingüista Leo Spitzer, padre de la llamada escuela
estilística, escribe un ensayo titulado «American Advertising
Explained as Popular Art» en el libro A method of interpreting
literature editado por la editorial de Smith College en Massachusets.
Spitzer, en este trabajo a mediados de siglo, reconoce en la publicidad
un género propio para la investigación estilística. La bibliografía es
extensa y podría llenar algunos tomos, sin embargo, no cabe duda que el
lenguaje publicitario expresa, como dije anteriormente, todas las
tensiones estéticas del arte de nuestro siglo.
Quisiera que este trabajo sirviera a ambos: al académico y al
publicista. Ferruccio Rossi-Landi en su artículo «La mercancía como
mensajes» expone la relación entre el economista y la semiótica. Creo
que podemos utilizar las mismas palabras de Rossi-Landi para establecer
la relación entre el publicista y la semiótica:
«Como estudioso de mensajes, el economista (léase en nuestro caso
publicista) analiza solamente los casos en que, después de su
producción, un objeto útil se convierte en mercancía y luego, antes del
consumo o en el momento de ser consumido vuelve a la condición de objeto
útil. Esto equivale a decir que el economista (otra vez léase
publicista) se ocupa del modo en que un objeto útil es codificado como
mercancía, y una mercancía es decodificada en objeto útil. Y esto a su
vez equivale a decir que el economista (publicista) se ocupa del modo en
que el mensaje-mercancía se somete no sólo al intercambio sino, también,
como mensaje de ese tipo a la producción y al consumo»(1).
Es desde la perspectiva de ambos, la del publicista y la del académico,
lectores de mensajes, que quiero, por un lado proponer una lectura de la
imagen fija en la publicidad –aquella publicidad que aparece en revistas
y periódicos en oposición a la imagen móvil que sería la del cine o la
televisiva- ; y por otro, compartir con ustedes los soportes teóricos
utilizados para llevar a cabo este estudio. Estos pueden servir de marco
para los diferentes estudios que el publicista prepara previo al diseño
del anuncio. Este segundo objetivo se logrará en la medida en que el
publicista incorpore la semiótica a su trabajo. Explicaré brevemente los
diferentes aspectos teóricos utilizados para el estudio de la imagen
fija en la publicidad. Algunos de estos aspectos teóricos
–específicamente los relacionados con el análisis discursivo- son los
que el publicista podrá utilizar en su lectura de diferentes tipos de
textos: individuos, espacios, sonidos, grafemas, etc.
II. METODOLOGÍA
Nuestro trabajo propone una lectura de la imagen fija en la publicidad.
Cualquier trabajo que plantea este tipo de lectura debe comenzar por una
definición del problema en función de la metodología utilizada. Hasta el
momento hemos utilizado la palabra discurso sin definirla. Cabe decir,
que el discurso es un ente abstracto; «como modalidad privilegiada y
específica de la aplicación de lenguajes diferentes, responde a unas
prácticas enunciativas concretas, y a unos procesos de producción social
y culturalmente determinados»(2). El estudioso puede hablar de
diferentes tipos de discursos: televisivo, literario, fotográfico,
social, humano, arquitectónico, espacial, etc. Una vez se establece el
tipo de discurso que se va estudiar, habrá que determinar aquello que lo
constituye como texto. Cada discurso se articula según las exigencias
del género a través de la materia textual. Juri Lotman considera el
texto: «como la realización de cierto sistema, como su encarnación
material... se opone, por un lado, a todos los signos encarnados
materialmente que no entran en su constitución según el principio de
inclusión –no inclusión... posee una organización interna que lo
convierte en un todo estructural»(3).
El texto sirve de marco al relato. El relato en el caso de la publicidad
serán las diversas estrategias de ficción de la representación
publicitaria. En este punto se toma como perspectiva el discurso entero,
«se trata de la expresión de las relaciones que se establecen en el
nivel de las estructuras narrativas...»(4).
Un estudio pragmático de la publicidad nos lleva a establecer las reglas
que se utilizan en cada texto según su contexto. Utilizo el contexto
pragmática como uno de los componentes de la teoría semiótica del
lenguaje, los otros dos son: la sintaxis, y la semántica. No nos
olvidemos que la pragmática estudia los procesos de enunciación en una
situación comunicativa específica. El lingüista Teun Van Dijk nos dice:
«Mientras la sintaxis especifica las reglas que sirven para construir
una expresión, y la semántica estudia las reglas que hacen que esta
expresión cobre significado y se pueda interpretar de acuerdo a una
situación específica, la pragmática formula las reglas de la expresión
según su contexto»(5).
Una pragmática de la publicidad estudiará la relación entre los signos
de ésta y sus usuarios. Estudiará el discurso publicitario como un acto
locutorio (speech act), así como las condiciones necesarias para
la interacción del habla. «Las condiciones de adecuación pueden
formularse sólo si conocemos la estructura de los actos comunicativos y
de los contextos en los que están funcionando»(6). Estos conceptos de la
pragmática no son nada nuevos, simplemente los estamos utilizando por
primera vez para la lectura de publicidad – específicamente la imagen
fija. Un repaso de la bibliografía existente del tema (7) nos lleva a
establecer unos postulados generales que nos servirán de modelo para
nuestra lectura.
Primeramente, la estructura discursiva se asume como funcional en el
contexto utilizado. Esta refleja en todas dimensiones las dimensiones
entre el emisor y el receptor: características del receptor, la
distancia entre ambos, y el lugar del enunciado. Segundo, una vez se
establece la coherencia entre los diferentes niveles del discurso,
formulamos lo que Van Dijk denomina como tópico»: el lector logra la
significación del discurso al confrontar el «tópico» con su mundo- todo
aquello almacenado en su memoria. El «tópico» es una macroproposición
que recoge los diferentes fragmentos del discurso. En el caso de los
textos analizados el «tópico» es el intercambio de valores simbólicos
(8). Esta macroproposición podría servir para otros posibles discursos,
sin embargo, sólo la utilizamos como generalización del tipo de discurso
estudiado ya que no la hemos confrontado a otros discursos. Tercero, el
discurso se articula durante una situación comunicativa; todo discurso
establece un intercambio comunicativo entre emisor y receptor, aún
cuando la comunicación sea de tipo unilateral como en el caso de la
publicidad.
La imagen fija en la publicidad presenta unas características
especiales. Debemos discutir éstas para que no quepa duda de la
funcionalidad de la teoría antes expuesta. Estamos trabajando con una
imagen fija compuesta por diferentes textos, por lo tanto, cabe
preguntarse en estos momentos, ¿qué es una imagen? La pregunta no es tan
ingenua como aparenta ser, ni la respuesta tan fácil. Un estudio
completo de este problema me remontaría al Cratilo de Platón atravesaría
el Laconte de Lessing, los postulados de Edmund Burke, Gombrich,
Goodman, Wittgenstein, Derrida, Metz y otros tantos que han postulado
este problema desde varias perspectivas. Aún Marx en su estudio sobre la
ideología alemana reflexiona acerca de los problemas de la imagen y la
cámara oscura. Es necesario mencionar estos diversos puntos de vista
sobre la imagen, puesto que al comenzar nuestro estudio nos planteamos
estos problemas. Una lectura global de la publicidad exige una reflexión
sobre este tema. Para nuestros propósitos utilizaremos los postulados
que propone Umberto Eco en: La estructura ausente: introducción a la
semiótica y en el Tratado de semiótica general.
Dos citas de Eco nos ayudan en nuestra lectura. Para éste: «...el código
icónico (que se acerca o se asemeja a la realidad) establece las
relaciones entre un signo gráfico como vehículo y un significado
perceptivo codificado. La relación se establece entre una unidad
pertinente de un sistema semiótico, dependiendo de la codificación
previa de una experiencia perceptiva»(9).
Más adelante Eco nos comenta: «Los signos ¡cónicos están motivados y
regidos por convenciones; a veces siguen reglas preestablecidas, pero
con mayor frecuencia parecen ser ellos mismos los instauran reglas...
Otras veces la constitución de semejanza, aunque esté regida por
operaciones convencionadas, parece remitir a mecanismos perceptivos que
a hábitos culturales»(10).