Diciembre 2009 - Marzo 2010
N.79
diálogos de la comunicación
revista de la federación latinoamericna de facultades de comunicación social felafacs
artículos

La Universidad como actor de la integración

La Diplomacia Ciudadana de las Universidades en la Frontera

Luisa Portugal de Rodrich (Perú)

Luisa Portugal de Rodrich. Doctora en Comunicación Pública por la Universidad de Navarra (España). Licenciada en Ciencias de la Información con mención en Periodismo por la Universidad de Piura. Es Directora de Estudios de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Piura, Directora del Área de Comunicación Internacional y catedrática de la misma universidad desde 1986. Se ha desempeñado como Secretaria Técnica de la AUSENP-Perú (Asociación de Universidades del Sur del Ecuador y del Norte del Perú) y como Directora del Programa de Periodistas para la Consolidación de una Cultura de Paz en la Zona de Frontera Ecuador- Perú. Es autora de las obras Diplomacia Pública Peruana: agregados de prensa y cultura y Memoria Periodismo de Frontera: un proyecto para la paz.

luisa.portugal@udep.pe

Resumen
Ser una Universidad de frontera, es decir, estar localizada en las denominadas zonas fronterizas, constituye todo un privilegio pues permite a la Universidad convertirse en un actor dinámico de la Diplomacia Ciudadana.
En este sentido, son múltiples y diversas las oportunidades que se le presentan para poder asumir un rol mucho más enérgico y productivo en beneficio de las relaciones bilaterales al punto de convertirse en un socio estratégico de la Diplomacia tradicional (a través de los consulados y programas binacionales que desarrollan las Cancillerías en las regiones fronterizas)
En América, la Universidad del presente milenio ya camina en esa dirección. Precisamente, el siguiente estudio pretende dar cuenta de algunas de las iniciativas más importantes que vienen trabajándose en distintas sedes académicas. Acciones que están influyendo, no sólo en el rediseño de algunos programas universitarios, sino y, fundamentalmente, en el tipo de relaciones internacionales fronterizas que se están dando, y que privilegian el desarrollo, el bienestar y el fomento de un clima pacífico entre las poblaciones vecinas de uno y otro lado de la línea fronteriza. En suma, experiencias que están ayudando a desterrar esa idea de concebir a la frontera como un símbolo de la guerra y de la división y que, más bien, están definiéndolas como medios estratégicos para fomentar la integración.

En los últimos 10 años, una nueva tendencia se ha abierto paso en los programas académicos de las universidades ubicadas en zonas de frontera: el estudio, la investigación y los encuentros interuniversitarios sobre las relaciones fronterizas. Y ha motivado la apertura de centros especializados universitarios.

El pasado mes de mayo la red BRIT (Border Regions in Transition) escogió por primera vez América Latina —la frontera de Arica (Chile)-Tacna (Perú)— para realizar su 10.º Congreso Regiones Fronterizas en Transición. Fronteras del Cono Sur de América y del Mundo: Estudios en torno a lo Global/Local.

Una vez más, el BRIT reunió durante cuatro días a 70 especialistas extranjeros y nacionales. Se expuso sobre las nuevas direcciones científicas en los estudios de frontera; las fronteras y los actores sociales; comparaciones históricas de las fronteras; migraciones y movilidad transfronteriza; recursos y territorios; comercio e integración económica; geopolítica, fronteras y políticas de identidad; paradiplomacia fronteriza; cooperación descentralizada; la segunda descentralización y el rol de los municipios en la diplomacia pública transfronteriza; las fronteras andinas y la consolidación de un espacio cultural.

La región fronteriza que comparten el sur de Ecuador y el norte del Perú alberga a 20 universidades, entre las cuales figura nuestro centro de trabajo, la Universidad de Piura. Esta privilegiada ubicación, más los 150 años de tensión entre ambos países, con situaciones de crisis y guerras de por medio, las condujo, desde temprano, a ocuparse de los estudios de frontera.

En 1992, el hastío de vivir en un ambiente que dificultaba el diálogo y el desarrollo llevó a 13 rectores a crear una asociación dispuesta a estudiar el mejor modo de trabajar en la búsqueda de una paz definitiva y resuelta a tener voz y voto en las decisiones que, tomadas la mayoría de las veces en Lima y Quito, zanjaban la suerte de sus respectivas poblaciones. Se trata de la red Ausenp (Asociación de Universidades del Sur de Ecuador y Norte del Perú), integrada hoy, en el 2009, por 7 universidades de Ecuador y 13 del Perú.

La paz definitiva se firmó el 26 de octubre de 1998 y contribuyó a multiplicar los contactos e intercambios interuniversitarios (de profesores y estudiantes) y a impulsar programas y proyectos para mejorar el nivel de vida de las poblaciones fronterizas, propiciar un mejor conocimiento entre ambos pueblos e incrementar los niveles de diálogo e integración. La Ausenp tuvo mucho que ver en las decisiones de paz entre los dos países, y la historia verdadera está aún por escribirse; mientras tanto, esta red universitaria, a pesar de las dificultades e inconvenientes que se le atraviesan, continúa trabajando por una cultura de paz con desarrollo, animada siempre por los mismos ideales que registra su acta de fundación: “El nacimiento de la Ausenp responde a un sueño: ‘el sueño de la paz entre estos dos países’” (Moretti, 2000: 3).

La Universidad: un actor de la Diplomacia Ciudadana

En estos tiempos de globalización, el significado de la palabra Universidad, que quiere decir UNIVERSALIDAD y TOTALIDAD, cobra mayor sentido y dimensión.

La Universidad, concebida como un centro: 1) de pensamiento crítico que penetra la realidad social y política; 2) de investigación científica que busca la Verdad; 3) de capacitación de líderes; y como 4) un foco de extensión cultural y ayuda social, es además, y fundamentalmente, 5) una fuerza intelectual integradora y culturalmente unificadora (Pinilla, 1976: 6-25)

Hoy por hoy, la Universidad está llamada a convertirse en una fuerza de paz en el mundo, en el actor por excelencia de la denominada Diplomacia Ciudadana. A sus habituales preocupaciones por impulsar el progreso y el bienestar de sus respectivas sociedades locales, se suma la responsabilidad de propiciar el diálogo y la integración de los pueblos; crear conciencia sobre los problemas que afectan a todos por igual; promover la cultura de la hospitalidad y la tolerancia; ayudar a educar a los pueblos en una visión positiva de la diversidad cultural y étnica; fomentar la colaboración y la confianza mutua y construir sociedades basadas en la diversidad y la igualdad.

La Diplomacia Ciudadana surgió en el seno de la diplomacia oficial de los Estados Unidos. La expresión Second Track Diplomacy o Diplomacia de Vía Dos fue creada en 1981 por Joseph Montville, en referencia a una amplia gama de contactos extraoficiales y a la interacción encaminada a solucionar conflictos, tanto internacionales como dentro de los Estados. Montville, entonces un diplomático estadounidense, utilizó la expresión en contraste con la diplomacia de vía uno o diplomacia tradicional, que comprende los esfuerzos diplomáticos para solucionar conflictos por la vía oficial de los gobiernos (Diamond y McDonald, 1996: 1; Vid. Rubio, 2008).

En sus primeros años de desarrollo, el concepto de diplomacia de vía dos abarcaba el trabajo de profesionales en el nuevo campo de la solución de conflictos. Estos profesionales, citizen diplomats o nonstate actors, reunían a gente informalmente para idear soluciones imaginativas a los conflictos internacionales en los que trabajaba simultáneamente (por lo común sin éxito) la diplomacia de vía uno.

Durante los años 1980 y 1990, en el ámbito universitario norteamericano, el de los investigadores y el del círculo de activistas ciudadanos se impulsó la idea de que el personal de gobierno y sus procedimientos o métodos no eran los únicos para manejar y resolver los conflictos de manera exitosa. Todos ellos se dieron cuenta de que ciudadanos de distintas profesiones con habilidades específicas tenían algo que ofrecer y podían marcar la diferencia en estos quehaceres pacifistas. Estos ciudadanos entendieron el poder que podrían establecer construyendo relaciones de amistad entre individuos de pueblos o naciones que muchas veces eran calificadas como “el enemigo”.

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Etiquetas:

universidad de frontera, estudios transfronterizos, fronteras

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Diálogos de la Comunicación N°79 ha sido elaborado en el marco del proyecto de cooperación UE – CAN SOCICAN “Acción con la sociedad civil para la Integración Andina”. El contenido de la misma es responsabilidad exclusiva de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social – FELAFACS y en ningún caso debe considerarse que refleja los puntos de vista de la Unión Europea o la CAN.