Julio - Diciembre 2008
N.77

Televisión Digital: cambio tecnológico o tecnología para el cambio

Gerardo Arias Carbajal (Perú)

 

Resumen:

El presente artículo da cuenta de los primeros pasos que se vienen dando en el Perú para transitar hacia la televisión digital. Sin dejar de lado el factor técnico que es necesario evaluar para adoptar un estándar en televisión digital terrestre (TDT), se enfatiza en la necesidad de reflexionar y debatir sobre el tipo de televisión que queremos para le futuro. Se discute el impacto que tendría en nuestro país la televisión de alta definición y el sistema multicasting , dos componentes centrales de la televisión digital.

La introducción de la televisión digital terrestre en el Perú puede ser parte de un rutinario y simple cambio tecnológico en el devenir de cualquier industria o una verdadera oportunidad para transformar notablemente el modo en que vemos, sentimos y pensamos la televisión.

Sin caer en la ingenuidad de la neutralidad de las tecnologías pero tampoco en la falsa ilusión del cambio sustancial sólo por la tecnología, es necesario debatir intensamente qué televisión queremos y de qué manera utilizaremos las posibilidades que acarrea consigo la televisión digital para acercarnos a ese ideal que hayamos delineado. La necesaria elección de un estándar de televisión digital terrestre (TDT), siendo importante, sería menos dramática teniendo en claro el horizonte televisivo que hayamos trazado.

Con la conformación y puesta en marcha de la Comisión multisectorial encargada de recomendar el estándar de televisión digital terrestre , el Perú ha iniciado el largo proceso de tránsito de la televisión analógica a la televisión digital de acceso libre, aunque el camino digital ya se ha iniciado en la televisión de pago vía la transmisión satelital (2005) y de cable (2007) a través de algunas de las empresas que operan dichos sistemas en el país.

Como en la mayoría de los países en los que se viene trabajando en el proceso de adopción -o se ha adoptado ya- un estándar de TDT, la importancia de la elección está ligada precisamente a los posibilidades de acceso libre que trae consigo la TDT, lo que permitiría que se logren niveles de cobertura similares a los que hoy se cuenta con la televisión analógica (Cuadros 1 y 2), con la ventaja de recibir una mejor calidad de imagen y sonido y con menos posibilidades de interferencia en la transmisión, que constituye un serio problema en la recepción televisiva de nuestro país.

Si bien en esta etapa la atención está centrada en la elección de uno de los estándares de TDT, no hay que perder de vista la complejidad de todo el proceso, que implicará cambios en el marco regulatorio y una implementación que debe estar aparejada de un mecanismo de transición hasta que ocurra el “apagón analógico”, todo lo cual puede tardar entre 5 y 10 años. En efecto, a partir de la adopción del estándar de TDT, todas las empresas televisivas deberán iniciar el proceso de migración, en unos plazos que deben ser estipulados en su oportunidad por el gobierno, y empezar a transmitir en analógico y digital (simulcasting). Los usuarios tienen la alternativa de adquirir un televisor digital o continuar con sus actuales receptores adquiriendo decodificadores (set top box) que le permitan seguir viendo televisión aún cuando se haya producido el “apagón analógico”. Por esta razón, uno de los puntos críticos de la elección del estándar de TDT es el tipo de decodificador a utilizar y el costo de los mismos, a efectos de acelerar el proceso de migración digital.

El debate sobre la televisión que queremos y que el país requiere, sin embargo, aún no tiene el volumen, contundencia y amplitud necesaria para involucrar al conjunto de la opinión pública en este proceso de cambio.

La elección del estándar de televisión digital terrestre

La digitalización es un proceso mediante el cual sonidos e imágenes (además de otro tipo de información) se transforman en códigos binarios comprimiéndose las señales originales, lo que permite la convergencia de contenidos y plataformas –de allí que la televisión digital pueda ser transmitida por ondas hertzianas, cables ópticos o emisiones satelitales- y un ahorro importante en el uso del espectro radioeléctrico.

De acuerdo con Gustavo Gómez

“Los distintos estándares aprovechan este ahorro de diversas maneras, en función de diferentes modelos de implementación que a su vez están relacionados con diferentes modelos de negocios.”


No existiendo tecnología neutra y siendo necesario elegir un estándar de TDT es importante tener en claro las posibilidades que ofrecen los distintos estándares reconocidos por la UIT : Advanced Televisión System Commitee (ATSC - norteamericano), Digital Video Broacasting (DBV - europeo) e Integrated Services Digital Broadcasting (ISDB - japonés). El desarrollo de cada uno de ellos, signado por las características y necesidades de sus propios contextos, ha generado que pongan acentos distintos a las potencialidades a explotar en esta tecnología.

Así, el estándar norteamericano pone énfasis en la televisión de alta definición (HDTV), respondiendo de esta manera a las demandas de los broadcasters de ese país interesados tanto en darle mayor competitividad a la señal abierta, visto el mayor desarrollo de la televisión de pago, como en frenar el ingreso de cualquier nuevo operador. Hay que tener en claro aquí que de explotarse el HDTV tendría que usarse todo el ancho de banda (6 a 8 MHz de acuerdo a cada país) que se asigne para la transmisión digital, eliminándose la posibilidad de multicasting, esto es, la transmisión de varios contenidos a través de ese mismo ancho de banda. Opción esta última que constituye el énfasis que trae consigo el estándar europeo, aunque dejando de lado la transmisión en alta definición para dar paso a lo que se conoce como televisión digital estándar (SDTV), que sin alcanzar los niveles de resolución de HDTV supera la ofrecido por la televisión analógica tanto en calidad de imagen como en sonido. De este modo, el sistema europeo -atendiendo a las características de la mayor parte de sus países en los que la televisión de señal abierta sigue teniendo una notable importancia frente a la de pago, así como a las necesidades de desarrollo de televisoras públicas y comunitarias- ha generado un estándar que, justamente, optimiza el uso del espectro radioeléctrico y posibilita el multicasting y, de ser, posible el ingreso de nuevos operadores.

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Etiquetas:

Televisión digital, políticas de televisión, industria televisiva, televisión de alta definición, multicasting