Enero - Junio 2008
N.76

Blogs: un ejercicio de caracterización

Eduardo Villanueva Mansilla (Perú)

 

La innegable popularidad de los blogs ha hecho que se pongan en el centro de la conversación sobre los nuevos medios, estos espacios de comunicación que no son ni masivos ni propiamente interpersonales, y que utilizan como mecanismo de distribución, fundamentalmente, a la Internet. Hablar de la blogósfera, por ejemplo, presupone una unidad en el medio mismo, en la forma específica de interacción que nos permite y propone, que hace que el blog se diferencie de otras formas novomediáticas y tecnológicas. ¿Cómo existe esta diferencia en la gran continuidad de medios de comunicación que ofrece la realidad comunicacional actual? El propósito de esta nota no es otro que trata de proponer una interpretación que sitúe a los blogs, para así poder estudiarlos mejor.



1. Lo tecnológico como sustrato

Entendamos a la Internet como un sustrato tecnológico, que existe a través de conexiones entre computadoras y dispositivos digitales en el mundo entero. Las personas no se comunican con la Internet, sino que la usan como canal, en un sentido técnico, para enviar señales. Las señales son interpretadas por programas diversos y convertidas en mensajes, para el provecho de los navegantes.

 

En este modelo, la Internet yace al final del proceso, sin que sea necesario discutir mucho las tecnologías que a su vez, la hacen viable (las telecomunicaciones mismas). Sobre la Internet, existen una variedad de servicios, en un sentido técnico, que utilizan protocolos para codificar mensajes humanos.

 

El más exitoso de estos protocolos es el llamado HTTP, o protocolo de transferencia de hipertexto: fácilmente reconocible por ser el inicio de toda dirección de página web, indica que las señales que estamos pidiendo o recibiendo han sido preparadas para ser leídas por dicho protocolo, y por lo tanto exhibidas mediante un programa comúnmente llamado navegador o explorador (browser en inglés). Se suele llamar, genéricamente, página web a los contenidos que leemos de esta manera, puesto que la reunión de servidores, programas y datos que usan el HTTP reciben el nombre de World Wide Web.

 

Sobre la World Wide Web existen otros servicios, a veces con protocolos propios, que tienen identidad propia. Desde juegos hasta los muy populares sitios de video como YouTube, el requerimiento técnico puede ser significativamente distinto al de la World Wide Web, y por lo tanto son técnicamente, servicios distintos. Otros servicios utilizan las convenciones técnicas de la World Wide Web, sin mayores alteraciones, y por lo tanto son mucho más difíciles de diferenciar, técnicamente, de la Web.

 

Este es el caso de un blog. En su forma más simple, es una página web, hecha con los mismos recursos técnicos, y que requiere de los mismos servicios, que cualquier otra. La particularidad reside en la manera como se lo usó desde sus inicios, cuando nace el nombre Web Log, de donde viene blog. Log es lo que traducimos como bitácora, un registro sistemático de acontecimientos; un Web Log es tal registro en un formato web. Tan simple como eso.

 

Hace diez años, cuando el nombre se comienza a usar, crear una página web resultaba relativamente complejo, incluso contando con programas editores especializados; la actualización de las páginas resultaba aún más trabajosa, puesto que requería acceso a un servidor web mediante una serie de herramientas de relativa complejidad. El web log resultaba siendo una expresión más de la cultura hacker, la gente que gracias a sus conocimientos técnicos y familiaridad con las computadoras hacia cosas en la Web que el público común y corriente no podía hacer. En tiempos en que leer y copiar fotos, realizar algunas transacciones de comercio electrónico y quizá ver el correo electrónico eran el límite de lo que el consumidor común hacia con la Internet, el web log era una proposición sofisticada.

 

Cuando las herramientas de administración de los web logs se convirtieron en servicios de libre acceso en la Web, gracias a sitios como Blogger o Wordpress, la situación cambió: una enorme variedad de personas que no tenían la habilidad, disposición o tiempo para mantener bitácoras mediante herramientas de programación comenzaron a interesarse con la idea de crear páginas web de rápida actualización, en las que registrasen todo lo que les interesaba registrar.

 

El sustrato técnico, entonces, no es más que una versión simplificada del editor HTML, aunada a un mecanismo fácil de actualización. La orientación de este editor es a crear registros ordenados cronológicamente, diferenciados unos de otros por el momento en que fueron "pegados" (o "guindados") en la página, es decir posted, en inglés: de ahí el común "post" para referirse a una entrada en el web log. La misma lógica de la bitácora, o del diario.


2. ¿Por qué bitácora?

En su diseño original, que se preserva en la forma técnica subyacente, el blog era efectivamente un diario o bitácora. De la misma forma que un cuaderno, las entradas de cada día, hora, semana u otra división permitían seguir el andar de una persona.

 

Llamarlo "log" le da mucha más dureza de lo necesario: una bitácora se lleva en un barco, en una empresa, en cualquier sitio en donde cada ocurrencia de relevancia debe registrarse (o finalmente, se debe registrar que nada ha ocurrido). Las personas llevan diarios. Entonces, ¿por qué un web log en vez de un web diary?

 

Me permito especular: los diarios suenan muy literarios, algo fuera de la intención de un programador. Además, un hacker muy probablemente habría querido tener un personal log, como los personajes de Star Trek, antes que un personal diary como protagonista de novela de Jane Austen. ¿Podría ser que los blogs sean indirectos descendientes de una serie de televisión?

 

En todo caso, la idea de fondo está clara: el blog era un asunto personal, hecho para reflejar lo que alguien pensaba o hacía durante un período determinado. La transformación de un diario o bitácora en lo que hoy es un blog refleja la desaparición de la forma "dura" inicial en una variedad de expresiones que apenas retienen la estructura básica de una actualización periódica a cargo de alguien concreto.

 

Esto es importante: el blog tiene un autor. No es un medio abstracto, con identidad corporativa, sino más bien un espacio a cargo de alguien, que puede no ser un individuo reconocible en el mundo "real" pero que tiene una personalidad y una identidad indiscutible en el contexto de su propio blog. Podemos conocerlo por lo que dice, así lo que diga no tenga mucho que ver con su vida privada, sino apenas con sus propias obsesiones.


3. La transformación en un nuevo espacio

De su origen como registro de lo que una persona hacía, hasta su estado actual, el blog ha cambiado gracias a la acción de los individuos que lo han adoptado como un medio propio. Desde este punto de vista, la noción más convencional de una bitácora ha perdido cualquier pertinencia que pudo tener: lo que el blog es ahora es un espacio para que las personas lo re-configuren (o re-medien) sin mayor consideración a un deber ser.

 

¿Es esto algo que valga la pena discutir? Por un lado, hace indispensable que ignoremos al blog como una tecnología, e incluso como un medio en el sentido estricto, es decir como una suerte de limitación técnica de las capacidades humanas de comunicar. El blog es apenas una estructura mínima en blanco, que obliga a respetar la convención de la actualización con fecha declarada, para tomar posteriormente la forma que cada "blogger" opte por hacer propia. Así, un blog puede ser completamente personal, como el diario original, como puede ser un ejercicio literario; en el otro lado del espectro, el blog puede ser una herramienta de marketing, usada para darle una vida inexistente a un producto comercial y acercarlo al público. Un registro analítico de acontecimientos públicos, una revista académica disfrazada, un rastreo de contenidos protegidos "liberados" en la Darknet... Todas esas opciones son válidas, y muestran la diversidad de los distintos intentos de apropiación del medio.

 

Sin embargo, también es necesario destacar algunas características comunes del medio: es personal, implica cierta sistematicidad, y se dirige a públicos relativamente reducidos, públicos "por demanda" para usar la expresión de Wolton. La estructura habitual de un blog suele proponerle a sus lectores una sistematicidad de lectura: se acostumbra a leerlo con la misma periodicidad de la actualización, y el éxito de un blog con su público puede ser medido en la demanda de actualizaciones cuando se pierde el ritmo previamente establecido.

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