Enero - Junio 2008
N.76

La angustia estilizada.
El blog como actuación interpersonal

Luis Sandoval (Argentina)

 

Resumen
Si consideramos que una tecnología implica el uso de una técnica (y más allá, por cierto, de que existen otros usos), un blog queda definido como medio de expresión individual y subjetivo, como lugar de demostración de gustos, estilos, miedos y deseos.
Así, y como todo proceso semiótico, un blog también es -por definición- un tipo de interacción y como tal, susceptible de ser analizado desde un punto de vista interaccional. En este trabajo se proponen utilizar categorías interaccionales (en particular el modelo dramatúrgico de Erving Goffman) para analizar este tipo de sitios personales que permiten el agrupamiento de personas muy distantes físicamente, pero que comparten perspectivas, gustos y estilos de vida, al tiempo que también sirven para tematizar las angustias a las que se enfrentan los hombres y mujeres de la "tardomodernidad".
 


1. Analizar blogs

Si bien en cierta "historia oficial" de Internet se menciona que los weblogs son tan antiguos como la red , con una definición más restringida debemos acordar que su aparición es más reciente, y data de fines de los noventa . Podemos definir a un weblog o blog como un sitio web realizado a partir del uso de un sistema de publicación dinámico, que facilita la incorporación de contenidos (textos e imágenes), al permitir que ello se realice desde cualquier computadora conectada a Internet, mediante el uso de una interfaz web . El sistema de publicación en cuestión ordena los contenidos de manera cronológica, presentando primero los más novedosos. En muchos casos también es posible -a su vez- ordenarlos en secciones temáticas. La unidad de contenido es la noticia o post.


La anterior es una definición "técnica" y abarca sitios de muy diferentes características. En este trabajo me interesará un tipo específico de blog, aquél que le ha dado nombre al medio y que funciona a partir de la metáfora del diario o bitácora personal. Si sitios muy diferentes quedan abarcados por la definición general dada (sitios personales pero también colectivos e institucionales), utilizando una analogía geométrica puede decirse que los sitios personales, e incluso individuales, son blogs "propiamente dichos" . Raymond Williams señalaba hace años que una tecnología no es, en principio ni meramente, una invención o el desarrollo de una habilidad, sino fundamentalmente un uso social de esas invenciones o habilidades . Una tecnología supone la existencia de un dispositivo institucional que le da sentido y que enmarca sus condiciones de aplicabilidad e, incluso, de existencia: los aspectos propiamente técnicos pueden ser (y de hecho son) similares entre unos y otros dispositivos, pero lo distintivo es un uso social y cultural específico que -en el caso de los blogs- constituye un interesante caso de visualización pública de la intimidad (o, como veremos, de cierta construcción de la intimidad).

En este sentido un blog es un ensamblaje sociotécnico, donde el componente técnico, o arquitectura técnica, es permanentemente redefinido por sus usuarios, que vuelven efectivas algunas de las potencialidades implícitas en él, mientras que desechan otras. Como señala A. Estalella Fernández, los dispositivos técnicos están sometidos a flexibilidad interpretativa por parte de sus usuarios y esto implica -según la definición de W. E. Bijker, uno de los teóricos pioneros del enfoque de Construcción Social de la Tecnología- que

 

Uno nunca debería tomar que el significado de un artefacto técnico o un sistema tecnológico reside en la misma tecnología. En su lugar, uno debe estudiar cómo las tecnologías son moldeadas y adquieren sus significados en la heterogeneidad de las interacciones sociales (cit. en Estalella Fernández. 2005, 1).

 

Se sigue de ello que, al mismo tiempo que posibilitan la aparición de nuevas posibilidades culturales y expresivas, las TICs también servirán como nuevos espacios sociales para la recreación de las condiciones ontológicas de la vida social y -desde este punto de vista- podrán ser analizados desde el bagaje conceptual desarrollado para otros ámbitos interaccionales. Así, cuando L. Schvarstein afirma que "las organizaciones son [...] el contexto de acción en el cual se hacen decodificables las conductas de los sujetos" (Schvarstein, 1992, p. 23, subrayado en el original) y establece como objeto de la psicología social "el estudio de las organizaciones como dominios fenoménicos de interacciones específicas" (Idem. 24), resulta claro que objetos como las comunidades colaborativas y los blogs pueden considerarse a todos los efectos como tipos específicos de dominios fenoménicos, con la particularidad de estructurarse en el ciberespacio.

 


1.1. Net-dramaturgia


Como se dijo, y de modo común a todo proceso semiótico, nuestro objeto también es -por definición- un tipo de interacción y como tal, susceptible de ser analizada desde un punto de vista interaccional. Al respecto, el modelo dramatúrgico de la interacción que ha propuesto Erving Goffman puede resultar productivo en su utilización. Goffman (1981) ha partido en su conocido trabajo La presentación de la persona en la vida cotidiana de la necesidad de impresionar y ser impresionados que se presenta en toda interacción. Dado que no nos resulta posible corroborar la identidad de las personas con las cuales interactuamos ni la información que nos proveen , las relaciones interpersonales deben sustentarse en una matriz de confianza y de allí la importancia que reviste el manejo de las impresiones que los demás se llevan de la persona: "La proyección inicial del individuo lo compromete con lo que él se propone ser y le exige dejar de lado toda pretensión de ser otra cosa" (Goffman. 1981, 24-25).

Ahora bien, Goffman ha enfrentado la opinión esencialista corriente que postula la existencia de una identidad única e inmutable, que se expresaría en los distintos personajes que asume un individuo, vale decir una diferenciación nítida entre actor y personajes que subyace en el consejo ingenuo de "ser uno mismo":

 

el "sí mismo", como personaje representado, no es algo orgánico que tenga una ubicación específica y cuyo destino fundamental sea nacer, madurar y morir; es un efecto dramático que surge difusamente en la escena representada, y el problema característico, la preocupación decisiva, es saber si se le dará o no crédito (Ibídem, p. 269).

 

O, como afirma M. Wolf, "así como la realidad de un entreacto es sólo una laminación del frame teatral, también la realidad de los actores en cuanto fabricantes de representaciones es una consecuencia de la actividad del framing" (Wolf, 1988, p. 68).


Desde una perspectiva sociológica, entonces, la identidad no posee una esencia más allá de las distintas representaciones que lleva a cabo un actor, o emerge precisamente en esas representaciones. Al decir de Goffman: "Ser un tipo dado de persona no significa simplemente poseer los atributos requeridos, sino también mantener las normas de conducta y apariencia que atribuye el grupo social al que se pertenece" (Goffman, 1981, p. 86). Las discusiones acerca de los supuestos perjuicios que ocasionaría la asunción de identidades "falsas" en la red muestran así su estrechez de miras: desde que "simular" (representar) es constitutivo del "ser" (identidad), no hay ninguna diferencia significativa entre los dispositivos de construcción de identidad que utilizamos en el ciberespacio, respecto a los usuales en las interacciones cara a cara.


También en las interacciones no mediadas técnicamente asumimos una diversidad de posiciones identitarias y lo propio de la red, me parece, reside en volver evidentes estos dispositivos. Al decir de N. Quintero Herencia "La división o multiplicidad de identidades en estas comunidades virtuales no son una condición patológica sino una condición ontológica de la cibercultura (Quintero Herencia. 2006, 8).

Pero, por otro lado -y como demuestran especialmente las etnografías que toman como objeto a las comunidades virtuales colaborativas- el sostenimiento de una identidad en el tiempo es un requisito funcional de las mismas, para lo cual los dispositivos técnicos incluyen elementos como el registro de usuarios, la calificación de las contribuciones, el historial de posts y comentarios, el karma del usuario : "no sólo la identidad es necesaria para la colaboración, sino que su persistencia es la que estructura las relaciones de la comunidad" (Ibídem, 7).

Las herramientas analíticas del modelo dramatúrgico de la interacción, entonces, son plenamente aplicables al espacio social virtual, y no es desatinado postular una net-dramaturgia. En consecuencia, resulta pertinente repasar las principales categorías del modelo goffmaniano, para quien el conjunto de la actividad que desarrolla un interactuante a lo largo de la interacción es considerada como una actuación, diferenciando como fachada al conjunto de recursos expresivos que habitualmente el individuo utiliza en el desarrollo de actuaciones similares.

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