Los blogs no amenazan al periodismo
Gerardo Albarrán de Alba (México)
Frida Guerrera expresa su decepción frente a la Asociación de Periodistas de Oaxaca. Ella lleva poco más de un año cubriendo un conflicto político y social marcado por la injusticia, la prepotencia gubernamental, la represión y el genocidio. Amparada básicamente en su voluntad y la solidaridad de un par de amigos que le envían pequeñas cantidades de dinero que a duras penas le permiten sobrevivir, debe emplear la mayor parte de esos recursos en desplazarse para hacer coberturas, comprar material de trabajo, pagar la conexión a Internet y mantener vivo su blog:fridaguerrera.blogspot.com
Con eso también envía sus colaboraciones a Radio Bemba (una radio comunitaria de Hermosillo, Sonora, en el noroeste de México, afiliada a AMARC, que transmite desde XHCD 95.5 FM y en línea desde www.portal.radiobemba.org); para subir sus videos a You Tube; para conducir un programa un par de veces a la semana en El Sendero del Peje (www.senderodelpeje.blogspot.com, un blog realizado por simpatizantes del ex candidato presidencial de la izquierda mexicana, Andrés Manuel López Obrador, independiente del partido que lo postuló), y para reproducir sus despachos tanto en la radio en línea La Nueva República (www.lanuevarepublica.org y, desde 153.0125 FM) como en la Red Tequio (www.tequio.com, un sitio sostenido por migrantes oaxaqueños en Estados Unidos).
Pero los periodistas de Oaxaca no la ven como una igual. "Tú no eres periodista", le dicen, cuando ella pretende afiliarse y participar en el
primer congreso de esa organización gremial el 1 y 2 de diciembre pasados.
Como muchos, Verónica S. Villalvazo -el nombre real de Frida Guerrera- llegó a Oaxaca al recrudecerse un conflicto que hace un año terminó dándole la vuelta al mundo ante la irracionalidad de un gobierno local, el del priista Ulises Ruiz, que ha asesinado a decenas de personas, y la incapacidad de dos gobiernos federales de derecha, el de Vicente Fox y el de Felipe Calderón, que lo han tolerado. Con una incipiente experiencia como locutora, Frida utiliza todos los recursos multimedia que Internet pone a su alcance para reportar y denunciar lo que la mayoría de los medios masivos de comunicación dejaron de exponer cuando amainó la intensidad del conflicto y por lo tanto dejó de ser noticia.
Su caso no dista mucho de otros, protagonizado por miles de personas que cotidianamente dejan constancia en la red de lo que ocurre en regiones sometidas a la opresión, la guerra o la descomposición social (como China, Irak, Marruecos o Cuba), pero el suyo resalta por su vulnerabilidad. El creciente activismo ciudadano de Frida Guerrera le ha valido amenazas y acoso gubernamental, pero carece del respaldo un medio fuerte, visible, como podría ser un gran diario nacional o una cadena de televisión o radio. El suyo es como muchos otros blogs: un esfuerzo personal. Y los sitios alternativos que reproducen su trabajo carecen de visibilidad, penetración e influencia. Ni siquiera tienen mayores recursos: ninguno de ellos le paga un centavo; cuando mucho, ocasionalmente le dan un casete de video, baterías para su grabadora, algún rollo de película. Verónica, Frida, se las arregla con donativos
que no alcanzan los 300 dólares al mes, y come sólo una vez al día.
Pero algo de razón tienen los periodistas oaxaqueños que la cuestionan, ella no es periodista. En realidad, Verónica S. Villalvazo es psicóloga. Fue en Oaxaca que se convirtió en Frida Guerrera por su activismo no militante, pero reclama para sí el reconocimiento que los periodistas profesionales reciben de las fuentes de información y el que se dan entre sí como colegas. A fin de cuentas, alega, "yo hago lo mismo que ellos".
Toda esta historia viene a cuento porque expresa una discusión que desde hace algún tiempo se da en diversos ámbitos, en torno al desplazamiento de los patrones de consumo de información que experimentan millones de personas en el mundo al abandonar la consulta de medios masivos y mudarse a los blogs que han brotado en la red.
¿Los medios masivos están condenados a muerte por el surgimiento de esta nueva plataforma? ¿Los periodistas serán desplazados por las hordas de ciudadanos que prescinden de su intermediación para buscar y difundir información por ellos mismos? Esas son preguntas que algunos intentan responder de forma afirmativa a partir de los números: el marcado descenso de la circulación mundial de medios impresos a fines de los 90 y principios de esta década, frente al explosivo crecimiento global de los blogs.
Aun cuando la Asociación Mundial de Periódicos reporta un panorama optimista para los próximos cinco años, debido al reciente repunte de la venta de diarios, también avizora que las noticias y los contenidos en línea desplazarán como fuente de información a las cadenas informativas por televisión. Entre las conclusiones de su 60 Congreso Mundial de Periódicos, celebrado en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en junio de 2007, suponen que los periódicos no sólo mantendrán un rol importante sino que pueden llegar a ocupar un lugar dominante si consiguen integrar eficientemente a sus redacciones en línea como surtidores de información al público, según los resultados de una encuesta realizada el año pasado entre 8 mil 749 adultos en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, España, Alemania y Australia.
Pero la preocupación de algunos periodistas no desaparece por tales augurios. El inmensurable crecimiento de los blogs la refuerza. No es para menos. Si los cálculos que se hacen empresas como Technorati son correctos, ahora mismo existen unos 140 millones de blogs en el mundo, aunque solamente la mitad de ellos son frecuentemente actualizados, y de éstos apenas 2 millones serían escritos en nuestro idioma.
Súmese a esto la creciente participación de individuos que ocupan un lugar en la blogósfera no solamente para exhibir sus cotidianeidades, sino para contar historias. Es lo que recientemente se ha dado en llamar "periodismo ciudadano". Experiencias de todo tipo, al igual que la diversidad de sus resultados, las hay por todo el mundo y en Latinoamérica abundan, pero un buen ejemplo -por sus dimensiones- es lo que hizo el diario polaco Gazeta Wyborcza, que recibió los relatos de 40 mil mujeres embarazadas para contar una misma historia a lo largo de varios años, a las que agregó más de 200 mil fotografías enviadas a su sitio web, como lo narró el coordinador de proyectos especiales Grzegorz Pinchota durante el 14 Forum Mundial de Editores.
En Latinoamérica, cada vez son más los periódicos que han abierto sus espacios en línea para incluir la información que les envían personas de
las más diversas ocupaciones, habilitándolos como una suerte de reporteros. Pero como Frida Guerrera, ellos no son periodistas. Son ciudadanos ejerciendo un derecho humano universal: la libertad de información que, como todos sabemos, consiste en el derecho a recibir, buscar y difundir información y opinión.
La diferencia entre ellos y yo, que me las doy de periodista, es la naturaleza misma de mi actividad.
No es fácil identificar quién es periodista. Consecuentemente, tampoco lo es decir quién no lo es. Según 14 prohombres del periodismo español, políticos y académicos, convocados a mediados de los 90 por la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, que intentaba legislar en la materia, ofrecer una definición de periodista es sencillamente imposible e, incluso, indeseable. A fin de cuentas, según las constituciones políticas de la mayor parte de los países del mundo, armonizadas con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, todos somos periodistas, porque su artículo 19 garantiza que "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de
investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".