Setiembre - Diciembre 2007
N.75
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Introducción
Eduardo Gutiérrez / Departamento de Comunicación.
Pontificia Universidad Javeriana
Parodiando al poeta Holderlin podríamos interrogarnos ¿para qué la
comunicación en tiempos de incertidumbre? Y desde allí proceder a
preguntarnos por el lugar que cobra la comunicación a la hora de pensar
el momento actual: ¿es uno de los dinamizadores de la incertidumbre en
medio de los flujos de informaciones y la nube de las interacciones y la
hiperconectividad? ¿Más comunicados pero más inciertos?
Los diálogos que sucedieron hace unos meses en Bogotá durante el
Congreso Latinoamericano sirvieron para aproximarnos a este debate. Los
investigadores y comunicadores latinoamericanos reciben el reclamo del
día: ¿que dice la comunicación sobre la subjetividad, el poder y la
incertidumbre hoy? Las respuestas tomaron diversas formas.
Accesos y tránsitos entre los
cuales las voces multilocalizadas de Chantal Moufe, Rosanna Reguiillo,
Alejandro Grimson y Benjamín Arditi establecen puntos de referencia, ya
que pretender coordenadas, es apostar por señas demasiado fijas y
dominantes que no encajan con la escena que se reflexiona. Ahondar en la
incertidumbre, extenderla sistemáticamente a la política para
reinventarla, volver a dibujar la escena mediática se figuran como
apuestas, creaciones múltiples del sujeto ante el poder.
Las ponencias presentadas en las mesas del Congreso mostraron el
panorama de las tensiones múltiples en las que se juega lo comunicativo.
Lugares en los que se exponen fuerzas que más que oposiciones, formulan
registros de la ambigüedad que implica el abordaje de la incertidumbre.
En pensar y comprender la comunicación en (y desde) la incertidumbre, se
integran algunas ponencias que toman el concepto y el fenómeno,
reconocen las formas de habitarlo, giran en torno a su dinámica,
proponen miradas, localizan a sus interpretes, figuran métodos para su
reflexión y definen ese ámbito difuso que es la investigación misma. La
incertidumbre, móvil, se piensa desde la fluidez de lo comunicativo.
Posteriormente en ser/actuar son las identidades y las acciones de los
sujetos las que toman forma y se tematizan, a veces los jóvenes, otras
las mujeres o los migrantes, acaso los mismos periodistas o en cierto
momento algo más difuso: la gente. Ellos protestan, se escapan de las
tramas dominantes, huyen y se integran pero sobre todo resisten y crean
en medio de la incertidumbre. Para actuar comunican.
Narrar/habitar. A pesar de todo, la gente se hace un lugar y a partir de
sus propias tramas teje un sitio para sus sentires y sentidos, son los
actores pero inscritos en sus maneras de narrarse, poniendo lo que son
en las formas que emergen para su propia ubicación. A veces son narrados
por otros, por los medios especialmente, pero son, allá en el fondo los
silencios o las voces de los que para sujetarse se integran a lo
incierto, los que emergen de la trama difusa que intenta comprender la
comunicación en medio de la incertidumbre.
Finalmente, la voz de Jesús Martín-Barbero en la entrevista incluida en
este número nos alerta sobre la limitación del ejercicio actual desde la
academia: no estamos pensando la incertidumbre o al menos no la estamos
pensando tanto ni en los modos en los que podríamos llegar a
"comprenderla". Un viraje percibido: del agotamiento de los órdenes más
conceptuales a las formas más narrativas. Necesidad que convoca la
pregunta de fondo: ¿cómo pensar la incertidumbre? El llamado: un retorno
a la experiencia.
Bogotá, agosto de 2007.
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