¿Del conocimiento de las tecnologías a las tecnologías del
conocimiento?:
Contexto, medios de comunicación y periodismo
Rosario de Mateo, Laura Bergés (España) y Martín
Becerra (Argentina)
Resumen
Una de las incertidumbres con que se encuentran las facultades de
periodismo y comunicación es cómo afrontar el desarrollo de nuevas
tecnologías de la información y la comunicación, cómo incorporar estas
tecnologías a la enseñanza y el estudio del periodismo y la
comunicación. Pero la pregunta se puede plantear también en otros
términos: ¿cómo afrontar la enseñanza del periodismo y la comunicación
en un contexto complejo de cambios donde se entremezclan posibilidades
tecnológicas con dinámicas económicas, intervenciones políticas y usos
sociales? El periodista, el comunicador, deberá usar nuevas herramientas
de comunicación, pero ¿hasta qué punto estas herramientas modifican lo
que entendemos por periodismo y medios de comunicación? ¿no intervienen
también otros factores? ¿acaso el periodista no se enfrenta a parecidos
retos de selección de temas, búsqueda de fuentes y creación de
discursos, ahora con nuevas herramientas? Pero además de éstas, ¿no
sigue siendo fundamental una formación que ponga el acento en el
conocimiento que permita el análisis crítico y la producción de
informaciones e interpretaciones pertinentes para públicos amplios de
acuerdo con la función social de los medios en las sociedades
democráticas?
Esta introducción comienza con preguntas, como también está llena de
preguntas la reflexión que le sigue. Preguntas que parten de situar los
medios de comunicación en el contexto del desarrollo de un nuevo modelo
de crecimiento económico que conlleva cambios políticos y sociales,
favorecido por las nuevas tecnologías, pero que se ha de considerar
precisamente, también, como el marco en que los diferentes actores
(poder político, empresas oferentes y demandantes) intervienen sobre el
desarrollo de estas nuevas tecnologías de la comunicación y la
información, sobre su adopción y sus usos. Estos elementos, y no sólo
las posibilidades tecnológicas, se tienen en cuenta para cuestionarse
cómo están cambiando los medios de comunicación, con la incorporación,
por ejemplo, de opciones de interactividad, señaladas como una de las
principales aportaciones de las TIC, para volver así al punto de
partida: los interrogantes sobre la formación de los periodistas y
comunicadores en un contexto de tecnologías convergentes y cambiantes y
situadas en el núcleo de la llamada Sociedad de la Información.
Introducción
Una de las incertidumbres con que se encuentran las facultades de
periodismo y comunicación es cómo afrontar el desarrollo de nuevas
tecnologías de la información y la comunicación, cómo incorporar estas
tecnologías a la enseñanza y el estudio del periodismo y la
comunicación. Pero la pregunta se puede plantear también en otros
términos: ¿cómo afrontar la enseñanza del periodismo y la comunicación
en un contexto complejo de cambios donde se entremezclan posibilidades
tecnológicas con dinámicas económicas, intervenciones políticas y usos
sociales? El periodista, el comunicador, deberá usar nuevas herramientas
de comunicación, pero ¿hasta qué punto estas herramientas modifican lo
que entendemos por periodismo y medios de comunicación? ¿no intervienen
también otros factores? ¿acaso el periodista no se enfrenta a parecidos
retos de selección de temas, búsqueda de fuentes y creación de
discursos, ahora con nuevas herramientas? Pero además de éstas, ¿no
sigue siendo fundamental una formación que ponga el acento en el
conocimiento que permita el análisis crítico y la producción de
informaciones e interpretaciones pertinentes para públicos amplios de
acuerdo con la función social de los medios en las sociedades
democráticas?
Esta introducción comienza con preguntas, como también está llena de
preguntas la reflexión que le sigue. Preguntas que parten de situar los
medios de comunicación en el contexto del desarrollo de un nuevo modelo
de crecimiento económico que conlleva cambios políticos y sociales,
favorecido por las nuevas tecnologías, pero que se ha de considerar
precisamente, también, como el marco en que los diferentes actores
(poder político, empresas oferentes y demandantes) intervienen sobre el
desarrollo de estas nuevas tecnologías de la comunicación y la
información, sobre su adopción y sus usos. Estos elementos, y no sólo
las posibilidades tecnológicas, se tienen en cuenta para cuestionarse
cómo están cambiando los medios de comunicación, con la incorporación,
por ejemplo, de opciones de interactividad, señaladas como una de las
principales aportaciones de las TIC, para volver así al punto de
partida: los interrogantes sobre la formación de los periodistas y
comunicadores en un contexto de tecnologías convergentes y cambiantes y
situadas en el núcleo de la llamada Sociedad de la Información.
1. Los medios de comunicación en su contexto
Entre otros nombres empleados, la Sociedad de la Información (SI) como
proceso inacabado hacia la construcción de un mercado universal, hoy
conocido como globalización, se basa en la diseminación de las
tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), (Informe
Bangemann, Comisión Europea, 1994). Este proceso tiene sus orígenes en
la triple crisis económica mundial que comienza a finales de los
sesenta: la crisis industrial de Estados Unidos que se irá extendiendo a
todos los países industrializados; la crisis financiera provocada por
este debilitamiento del sector industrial estadounidense que fue la
causa más importante de la ruptura del Sistema Monetario Internacional;
y la crisis petrolera de 1973 que volvió a repetirse en 1979 haciendo
aún más agudo el proceso de endeudamiento masivo y que hace pasar la
economía mundial de un sistema de crédito de sobreliquidez a otro de
subliquidez, con las consecuencias que se conocen (CPII, 1983, 1984).
Ese es el principio del fin de un modelo de crecimiento y consumo en
funcionamiento desde después de la segunda guerra mundial y liderado por
Estados Unidos. Esta etapa marcada por la inflación y el descenso del
crecimiento de las economías —aunque se recupere en algunos ciclos
cortos—, supondrá el inicio de un período de ajuste para las economías
nacionales a la búsqueda de un nuevo modelo de crecimiento económico y
de intercambio basado en las transformaciones industriales, con
implicaciones sociales y políticas, cuyo eje central se sitúa en las
tecnologías de la información y la comunicación. Así se tratará de
preparar el terreno para hacer posibles los cambios en los procesos
productivos y de intercambio, que van a provocar lo que algunos han
denominado de diversas formas y hoy se conoce como Sociedad de la
Información.
La propuesta del nuevo modelo de desarrollo se plasma en 1991 en Estados
Unidos con la High-Performance Computing Act que dio lugar a la Global
Information Infrastructure, expuesta por el vicepresidente Al Gore en
1994 (Gore, 1994) y rebautizada por la Comisión Europea como Sociedad de
la Información (Comisión Europea, 1994) que representa el nuevo modelo
de desarrollo. En él, el crecimiento económico y la distribución tendrán
su base principal en el sector servicios, en el que se encuentran
actividades como las telecomunicaciones y el audiovisual que en Europa
funcionaban como monopolios públicos. Las tecnologías de la información
y la comunicación tendrán un papel fundamental en este proceso de
cambio. Su aplicación se va extender también a los otros sectores de la
actividad económica para obtener una mayor productividad en un mercado
mundial caracterizado por la desregulación, la liberalización, la
privatización y la competitividad internacional. Estos principios de
funcionamiento de la Sociedad de la Información no son en absoluto
neutrales puesto que se dirigen fundamentalmente a la reestructuración
económica sin atender, apenas, a sus repercusiones sociales, lo que está
ayudando al desmantelamiento paulatino del anterior modelo de desarrollo
económico conocido como Sociedad del Bienestar donde existía el servicio
de interés público.
Los artífices fundamentales de esos cambios son los gobiernos nacionales
y supranacionales de los países más desarrollados, principalmente
Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, ya que tienen ventajas
competitivas claras en este nuevo orden económico respecto al resto de
países; las organizaciones económicas regionales e internacionales como
la OCDE, el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio.
Y como lobby fundamental en todo este proceso las compañías
multinacionales o transnacionales.
En ese sentido fue significativa la última Ronda de negociaciones del
Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, convertido en
Organización Mundial de Comercio en 1995) que propició el dominio en la
economía mundial de la desregulación, la liberalización, la
privatización y la competitividad global de los servicios con la firma
del Acuerdo General sobre el comercio de servicios (GATS) en 1994. En él
se introdujeron, aunque sin ningún acuerdo en esos momentos, las
telecomunicaciones, la informática y el audiovisual, entre otros
servicios, por la influencia de Estados Unidos principalmente. A pesar
de la excepción cultural introducida por la Unión Europea y Canadá sólo
había que esperar acuerdos futuros para que lo cultural, y más
concretamente el audiovisual y la industria de la comunicación, quedara
incorporado al estatuto industrial dominante a nivel mundial.