Setiembre - Diciembre 2007
N.75

¿Del conocimiento de las tecnologías a las tecnologías del conocimiento?:
Contexto, medios de comunicación y periodismo

Rosario de Mateo, Laura Bergés (España) y Martín Becerra (Argentina)

 

Resumen
Una de las incertidumbres con que se encuentran las facultades de periodismo y comunicación es cómo afrontar el desarrollo de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, cómo incorporar estas tecnologías a la enseñanza y el estudio del periodismo y la comunicación. Pero la pregunta se puede plantear también en otros términos: ¿cómo afrontar la enseñanza del periodismo y la comunicación en un contexto complejo de cambios donde se entremezclan posibilidades tecnológicas con dinámicas económicas, intervenciones políticas y usos sociales? El periodista, el comunicador, deberá usar nuevas herramientas de comunicación, pero ¿hasta qué punto estas herramientas modifican lo que entendemos por periodismo y medios de comunicación? ¿no intervienen también otros factores? ¿acaso el periodista no se enfrenta a parecidos retos de selección de temas, búsqueda de fuentes y creación de discursos, ahora con nuevas herramientas? Pero además de éstas, ¿no sigue siendo fundamental una formación que ponga el acento en el conocimiento que permita el análisis crítico y la producción de informaciones e interpretaciones pertinentes para públicos amplios de acuerdo con la función social de los medios en las sociedades democráticas?

Esta introducción comienza con preguntas, como también está llena de preguntas la reflexión que le sigue. Preguntas que parten de situar los medios de comunicación en el contexto del desarrollo de un nuevo modelo de crecimiento económico que conlleva cambios políticos y sociales, favorecido por las nuevas tecnologías, pero que se ha de considerar precisamente, también, como el marco en que los diferentes actores (poder político, empresas oferentes y demandantes) intervienen sobre el desarrollo de estas nuevas tecnologías de la comunicación y la información, sobre su adopción y sus usos. Estos elementos, y no sólo las posibilidades tecnológicas, se tienen en cuenta para cuestionarse cómo están cambiando los medios de comunicación, con la incorporación, por ejemplo, de opciones de interactividad, señaladas como una de las principales aportaciones de las TIC, para volver así al punto de partida: los interrogantes sobre la formación de los periodistas y comunicadores en un contexto de tecnologías convergentes y cambiantes y situadas en el núcleo de la llamada Sociedad de la Información.


Introducción

Una de las incertidumbres con que se encuentran las facultades de periodismo y comunicación es cómo afrontar el desarrollo de nuevas tecnologías de la información y la comunicación, cómo incorporar estas tecnologías a la enseñanza y el estudio del periodismo y la comunicación. Pero la pregunta se puede plantear también en otros términos: ¿cómo afrontar la enseñanza del periodismo y la comunicación en un contexto complejo de cambios donde se entremezclan posibilidades tecnológicas con dinámicas económicas, intervenciones políticas y usos sociales? El periodista, el comunicador, deberá usar nuevas herramientas de comunicación, pero ¿hasta qué punto estas herramientas modifican lo que entendemos por periodismo y medios de comunicación? ¿no intervienen también otros factores? ¿acaso el periodista no se enfrenta a parecidos retos de selección de temas, búsqueda de fuentes y creación de discursos, ahora con nuevas herramientas? Pero además de éstas, ¿no sigue siendo fundamental una formación que ponga el acento en el conocimiento que permita el análisis crítico y la producción de informaciones e interpretaciones pertinentes para públicos amplios de acuerdo con la función social de los medios en las sociedades democráticas?

Esta introducción comienza con preguntas, como también está llena de preguntas la reflexión que le sigue. Preguntas que parten de situar los medios de comunicación en el contexto del desarrollo de un nuevo modelo de crecimiento económico que conlleva cambios políticos y sociales, favorecido por las nuevas tecnologías, pero que se ha de considerar precisamente, también, como el marco en que los diferentes actores (poder político, empresas oferentes y demandantes) intervienen sobre el desarrollo de estas nuevas tecnologías de la comunicación y la información, sobre su adopción y sus usos. Estos elementos, y no sólo las posibilidades tecnológicas, se tienen en cuenta para cuestionarse cómo están cambiando los medios de comunicación, con la incorporación, por ejemplo, de opciones de interactividad, señaladas como una de las principales aportaciones de las TIC, para volver así al punto de partida: los interrogantes sobre la formación de los periodistas y comunicadores en un contexto de tecnologías convergentes y cambiantes y situadas en el núcleo de la llamada Sociedad de la Información.


1. Los medios de comunicación en su contexto

Entre otros nombres empleados, la Sociedad de la Información (SI) como proceso inacabado hacia la construcción de un mercado universal, hoy conocido como globalización, se basa en la diseminación de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), (Informe Bangemann, Comisión Europea, 1994). Este proceso tiene sus orígenes en la triple crisis económica mundial que comienza a finales de los sesenta: la crisis industrial de Estados Unidos que se irá extendiendo a todos los países industrializados; la crisis financiera provocada por este debilitamiento del sector industrial estadounidense que fue la causa más importante de la ruptura del Sistema Monetario Internacional; y la crisis petrolera de 1973 que volvió a repetirse en 1979 haciendo aún más agudo el proceso de endeudamiento masivo y que hace pasar la economía mundial de un sistema de crédito de sobreliquidez a otro de subliquidez, con las consecuencias que se conocen (CPII, 1983, 1984).

Ese es el principio del fin de un modelo de crecimiento y consumo en funcionamiento desde después de la segunda guerra mundial y liderado por Estados Unidos. Esta etapa marcada por la inflación y el descenso del crecimiento de las economías —aunque se recupere en algunos ciclos cortos—, supondrá el inicio de un período de ajuste para las economías nacionales a la búsqueda de un nuevo modelo de crecimiento económico y de intercambio basado en las transformaciones industriales, con implicaciones sociales y políticas, cuyo eje central se sitúa en las tecnologías de la información y la comunicación. Así se tratará de preparar el terreno para hacer posibles los cambios en los procesos productivos y de intercambio, que van a provocar lo que algunos han denominado de diversas formas y hoy se conoce como Sociedad de la Información.

La propuesta del nuevo modelo de desarrollo se plasma en 1991 en Estados Unidos con la High-Performance Computing Act que dio lugar a la Global Information Infrastructure, expuesta por el vicepresidente Al Gore en 1994 (Gore, 1994) y rebautizada por la Comisión Europea como Sociedad de la Información (Comisión Europea, 1994) que representa el nuevo modelo de desarrollo. En él, el crecimiento económico y la distribución tendrán su base principal en el sector servicios, en el que se encuentran actividades como las telecomunicaciones y el audiovisual que en Europa funcionaban como monopolios públicos. Las tecnologías de la información y la comunicación tendrán un papel fundamental en este proceso de cambio. Su aplicación se va extender también a los otros sectores de la actividad económica para obtener una mayor productividad en un mercado mundial caracterizado por la desregulación, la liberalización, la privatización y la competitividad internacional. Estos principios de funcionamiento de la Sociedad de la Información no son en absoluto neutrales puesto que se dirigen fundamentalmente a la reestructuración económica sin atender, apenas, a sus repercusiones sociales, lo que está ayudando al desmantelamiento paulatino del anterior modelo de desarrollo económico conocido como Sociedad del Bienestar donde existía el servicio de interés público.

Los artífices fundamentales de esos cambios son los gobiernos nacionales y supranacionales de los países más desarrollados, principalmente Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, ya que tienen ventajas competitivas claras en este nuevo orden económico respecto al resto de países; las organizaciones económicas regionales e internacionales como la OCDE, el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio. Y como lobby fundamental en todo este proceso las compañías multinacionales o transnacionales.

En ese sentido fue significativa la última Ronda de negociaciones del Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, convertido en Organización Mundial de Comercio en 1995) que propició el dominio en la economía mundial de la desregulación, la liberalización, la privatización y la competitividad global de los servicios con la firma del Acuerdo General sobre el comercio de servicios (GATS) en 1994. En él se introdujeron, aunque sin ningún acuerdo en esos momentos, las telecomunicaciones, la informática y el audiovisual, entre otros servicios, por la influencia de Estados Unidos principalmente. A pesar de la excepción cultural introducida por la Unión Europea y Canadá sólo había que esperar acuerdos futuros para que lo cultural, y más concretamente el audiovisual y la industria de la comunicación, quedara incorporado al estatuto industrial dominante a nivel mundial.

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